II Centenario de la hechura de la imagen del Stmo. Cristo del amor

Un hallazgo documental de interés para la cofradía del Amor

“…gracias Cristo del Amor,
Cristo de gracia…”
( A. Prieto)

Las imágenes que reciben culto en los templos, y especialmente aquellas que son procesionadas por las cofradías, se resienten del paso del tiempo. Son tallas de madera policromada, y la madera acusa los cambios de temperatura y humedad, además es fácilmente atacada por xilófagos. Son muchas las veces que se mueven de sus altares al objeto de llevarlas a los tronos o al altar de cultos. Puede haber inevitablemente fricciones mecánicas durante la realización de estos traslados, y a veces, las limpiezas a que eran sometidas antiguamente, usando aceites para dar aspecto brillante cuando llegaba la Cuaresma, les confieren un aspecto oscurecido, que en nada se parece al que originalmente debieron tener. Con especial intensidad están sometidas a esfuerzos las imágenes a las que la santería impone un paso enérgico y vibrante. Si además, como viene al caso, las imágenes son centenarias, la situación se puede agravar.

El cofrade que admira, contempla o le reza a la imagen de su devoción, en la Capilla o en el trono, tiene una visión parcial y ciertamente dirigida por aquellos que la han preparado con esmero. Cuando se habla de una restauración, seguro que no se hace por gusto, sino por absoluta necesidad. Con todas las reservas, y en síntesis, estos han sido los motivos que han llevado a la cofradía del Cristo del Amor a dar el paso oportuno, y previa licencia, depositar a su imagen titular en manos de Salvador Guzmán Moral, restaurador egabrense, que ya trabajó para la Archicofradía del Carmen o para la cofradía del Silencio, entre otras. En su casa ha estado la imagen desde primeros del pasado noviembre hasta que se inició esta Cuaresma.

Como Salvador ha comentado metafóricamente en alguna ocasión “ el Cristo del Amor ha hablado”, y lo ha hecho no solamente por la historia, por la huella material que el tiempo deja sobre la madera, que es lo más común. También porque en el interior de su cuerpo, en la zona dorsal superior se descubrió un hueco de cierta profundidad, herméticamente cerrado y cubierto por la policromía, de aproximadamente diez centímetros de ancho y doce de largo.

Tras ser detectada esta cavidad se procedió a retirar la pieza de madera que encajaba perfectamente, haciéndola inapreciable, y halló un documento cuya existencia rápidamente me comunicó como hermano mayor y responsable del encargo. Al día siguiente, hasta su taller se desplazaron junto a mí para dar testimonio de este hallazgo el señor consiliario, don Félix Vázquez López, el tesorero de la hermandad, don Miguel Guarino Roldán, y don Manuel Manjón-Cabeza Bergillos, cofrade de honor. Todos comprobamos la existencia de un documento en papel timbrado de la época del rey Carlos IV, que estaba doblado sobre sí mismo hasta un octavo de su tamaño original, con un agujero que lo traspasa por cuatro veces, al parecer, fruto de haber atornillado algún elemento sobre el lugar donde reposaba, con posterioridad a su colocación. Este documento estaba introducido en otro papel que hacía las veces de sobre, donde se puede leer: “ Jesús, María y José, Propiedad y origen de esta SSma Imagen de N.P. Jesús Nazareno año de 1808”.

El hecho de encontrar documentos referidos a autoría y propiedad en el interior de las sagradas imágenes no suele ser lo habitual, aunque son ya numerosos los documentos que fruto de restauraciones hemos conocido en Lucena. Éste viene a engrosar esa lista, además, aportando información relevante para el esclarecimiento de la hechura del Cristo, una vez que las distintas atribuciones no eran coincidentes.

En la introducción se destaca la razón por la que se construye la imagen, que no es otra que un acto de desagravio ante la brutal opresión que supone la invasión napoleónica, que está atentando contra la religión, la patria, y los intereses propios de la nación. En el encabezamiento, señala el documento, que el rey Carlos IV y su esposa, los infantes y toda la corte se hallan prisioneros, así como su santidad el Papa Pío VII, aparte de haber introducido en España a su hermano, José I, rey de Nápoles para que gobierne.

Según se desprende del mismo, el 28 de octubre de 1808, concurrieron en un acto para introducir este documento en el interior del cuerpo de la imagen, once personajes de la época junto al escribano mayor, que posiblemente fuese el redactor. Entre ellos, escribanos públicos, el corregidor de la ciudad, el hermano mayor y el tesorero de la Archicofradía del Carmen, el vicario de estas iglesias, el prior del convento de carmelitas descalzos, los artífices de la imagen, y don Domingo María de Tapia Domínguez, propietario de la misma.

Aclara-asimismo- que la imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno se compuso a partir de una cabeza, es decir, un busto de Ecce-Homo, que el citado Domingo María de Tapia poseía merced a un legado recibido de un tío suyo, don Juan Domínguez Ramírez de Torreblanca, teniente retirado de las milicias provinciales de Jaén. Añade el documento en el segundo folio, en relación al busto, que segun el sentir y conosimto de los facultativos de Dn. Alonso Cano Racionero de la Sta. Igª. Catedral de Granada y constructoresdel cuerpo de el Dn. Luis Tibao y Dn. Andres Cordón Artífices y natrurales de esta misma Ciudad.

Esta información, que no deja de ser una atribución de la cabeza de la imagen del Cristo del Amor, aunque bastante más cercana a la fecha de ejecución, se corrobora con las pruebas realizadas en el desarrollo de la restauración. Por ejemplo, en el TAC se observan las diferentes piezas de distintas maderas que componen la cabeza. En las fotografías con luz ultravioleta se descubre la policromía original y los repintes que a lo largo del tiempo había sufrido, e incluso, sobre el cuello, han aparecido restos de un peleteado que hace suponer la existencia en un pelo en madera de talla que se mutiló al tiempo de entallar la cabeza sobre el cuerpo, en 1808. Gracias a las técnicas informáticas, el autor de la restauración se ha permitido elaborar sobre otra imagen de la época, también atribuida a Alonso Cano, el posible aspecto que debió tener aquel Ecce-Homo que poseía don domingo María de Tapia, antes de ser convertido en la imagen actual del Cristo del Amor.

Que Dios bendiga a todos los que han participado en las tareas de restauración, para que en todo su ser, aquel Jesús Nazareno construido en tiempo de opresión, siga siendo liberador cadenas. De las cadenas que nos atan a lo material y nos separan de su Palabra.